Bien pronto quise ser,amigo de toda una vida,inocente presente de mi juventudque muy pronto se vio absorbida,por un silencio sordodonde no cabe una luzni ningún halo del día.Silencio donde hayacon muchas cosasque no son oídas,todo un océano de rostrosdonde tú solo eresuna vela encendida,fácil de ser apagadapor un alma corrompida.Qué bien gritaron libertad,al final de cada guerra,quienes la hicieron a escondidas,quienes dieron la caray por los que perdieron la vida,en afán de ciertas sabiduríasque no sirven de nadamás que para ser oídas,y hacer del dolor sufridoun alma invadidapor un fino y frío hieloque la desgarra día a día.
Bernabé Ramírez
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